jueves, 10 de marzo de 2016

Invierno - Cristian Lopez

El invierno se acerca.  El invierno existe para las buenas reuniones de Grupos Familiares. Esas reuniones que llevan calor al alma y fuerzas al espíritu. Las que alimentan la mente como un banquete.  Las que se hacen cuando el clima exterior es hostil al encuentro.  La que contrasta con la frialdad del mundo. La que pone a prueba los compromisos de emociones ligeras.  Ya se vienen de esos encuentros...la razón del invierno.

lunes, 7 de marzo de 2016

El tropiezo de Esaú - Guillermo Cuart


"He aquí yo me voy a morir ¿Para qué pues, me servirá la primogenitura?"
"Así menosprecio Esau la primogenitura" (Génesis 25:32 y 34)
No debemos menospreciar las cosas que son santas. Ni lo que Dios nos ha dado, ni los recursos para crecer en Él o para ayudar a otros a crecer.
Asi como el caso de la primogenitura, que tuvo un gran impacto en la descendencia de Jacob y Esau; todo aquello que recibimos de Dios (en lo personal o colectivo) tiene impacto no solo en nuestras vidas, sino en la de nuestras familias y en la de los hermanos que nos rodean o cuidamos.
Atesoremos y vivamos todo lo que Dios nos muestra, la luz que Él nos da. Aun las pequeñas experiencias cotidianas con El. 
Un caso particular de este asunto es la depresion y el desánimo. Esau dijo "he aqui yo me voy a morir; ¿Para que pues me servirá la primogenitura?"
Muchas situaciones nos hacen preguntarnos si lo que hacemos para el Señor vale la pena.
Aun podemos entrar en una vision negativa de la vida, donde todo se acaba y es pasajero, y nada vale el esfuerzo.
Pero esa actitud de Esau hacia la vida afecto la bendición de Dios sobre él, y perjudicó a su descendencia.
De la misma manera, si tenemos una actitud semejante, saldrán perjudicados los que nos rodean. 
(Tratemos el desánimo).
Dios nos ha hecho habitar en familias, y nos ha puesto en medio de una comunidad de discípulos, para influenciar y afectar con Su vida a todos los que nos rodean.
No menospreciemos lo que nos ha dado. Atesorémoslo, meditémoslo, abracémoslo, vivamoslo.
Por nuestro bien, y por el de los que están con nosotros.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Gracia y gloria.

Anhelo por la casa de Dios
Al músico principal; sobre Gitit. Salmo para los hijos de Coré.


1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!
2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;
Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
3 Aun el gorrión halla casa,
Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,
Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,
Rey mío, y Dios mío.


4 Bienaventurados los que habitan en tu casa;
Perpetuamente te alabarán.
Selah


5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,
En cuyo corazón están tus caminos.
6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,
Cuando la lluvia llena los estanques.
7 Irán de poder en poder;
Verán a Dios en Sion.
8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración;
Escucha, oh Dios de Jacob.
Selah


9 Mira, oh Dios, escudo nuestro,
Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,
Que habitar en las moradas de maldad.
11 Porque sol y escudo es Jehová Dios;
Gracia y gloria dará Jehová.
No quitará el bien a los que andan en integridad.
12 Jehová de los ejércitos,
Dichoso el hombre que en ti confía.

¿Quién escribió semejante salmo?
¿Quiénes eran los hijos de Coré?

Mi corazón se ha alegrado y emocionado muchas veces leyendo este salmo, su profunda inspiración, revela y destila una devoción intensa que invita a la fe, a la alabanza y adoración.

Del mismo modo que al mirar una obra de arte, nos preguntamos por el genio y el corazón del artista, así me he preguntado muchas veces de dónde surgieron estas expresiones tan gloriosas.

Qué sorpresa saber que los autores: los  hijos de Coré, son la descendencia perdonada de aquellos rebeldes que se levantaron contra Moisés.

Números 26:10-11
...y la tierra abrió su boca y los tragó a ellos y a Coré, cuando aquel grupo murió, cuando consumió el fuego a doscientos cincuenta varones, para servir de escarmiento.
Mas los hijos de Coré no murieron.

Los descendientes llegaron a ser porteros del templo y de la casa real.

1 Crónicas 9:17-19
Y los porteros: Salum, Acub, Talmón, Ahimán y sus hermanos. Salum era el jefe.
Hasta ahora entre las cuadrillas de los hijos de Leví han sido estos los porteros en la puerta del rey que está al oriente.
Salum hijo de Coré, hijo de Ebiasaf, hijo de Coré, y sus hermanos los coreítas por la casa de su padre, tuvieron a su cargo la obra del ministerio, guardando las puertas del tabernáculo, como sus padres guardaron la entrada del campamento de Jehová.

Como los gorriones se cuelan y ponen sus nidadas donde no son llamados, y como la golondrina regresa de su exilio buscando un lugar donde cuidar sus polluelos, así estos hombres, descendientes de de una familia que cayó en desgracia, encontraron con regocijo el perdón, la gracia que renueva y comunica el favor de Dios.

¿Habrán observado a estas aves filtrarse sin permiso en el santuario? ¿Se habrán sentido identificados?
Es una salmo que nos invita a cantar, (mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo), pero también nos habla de un valle de lágrimas, penumbras que se convertirán en una fuente y llegará la hora de andar en poder, experimentar la presencia viva de Dios entre los santos (vrs.7).

Les tocaba a estos hombre estar en el atrio, actuar como porteros, pero independientemente de la importancia de la función, su gran tesoro consistia en  experimentar la gracia y la gloria de Dios, y caminar en integridad para no perder este bien celestial, su presencia como el tesoro más preciado.

11 Porque sol y escudo es Jehová Dios;
Gracia y gloria dará Jehová.
No quitará el bien a los que andan en integridad.
12 Jehová de los ejércitos,
Dichoso el hombre que en ti confía.

Sol y escudo es Jehová, calor en el corazón, protección para nuestra alma.

Bienaventuranza, dicha, para los que caminan por la fe, atesorando la verdad.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Centrado en Dios

Salmos 45:1-2
Cántico de las bodas del rey

Al músico principal; sobre Lirios. Masquil de los hijos de Coré. Canción de amores.
Rebosa mi corazón palabra buena;
Dirijo al rey mi canto;
Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.
Eres el más hermoso de los hijos de los hombres;
La gracia se derramó en tus labios;
Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.

Rebosa el corazón de palabra buena, no son los labios los que hablan sino el corazón, el cántico tiene una correcta dirección, se dirija al Rey, este cántico es una oración en su mayor pureza, no gravita alrededor de inquietudes humanas, dificultades, tribulaciones o deseos, la revelación de la hermosura de Cristo le hace cantar, y en esa atmósfera de adoración comprender quien es Cristo, El más hermoso nacido entre los hombres , la gracia derramada en sus labios, la entera complacencia del Padre le hace bendito perpetuamente.

Qué poca alabanza hay en nuestra vida de oración, ¿será que nuestro egocentrismo nos mantiene alejados de la revelación? ¿Será resultado de nuestra poca capacidad de esperar en oración? ¿Será por el permanente estado de agitación de nuestra mente?

Arreglemos la lámpara, tal como el candelabro que alumbraba en la oscuridad del santuario necesitaba mantenimiento, así nuestra espiritualidad requiere constante corrección.

Levítico 24:4
Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las lámparas delante de Jehová.

Que gran problema, y qué vergüenza me da descubrir que mi oración gira en derredor de mí y mis necesidades, ayúdame Oh Dios a mirarte, y así encontrar en tu persona gloriosa suplidas todas mis necesidades.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Necesito un Dios que me ame!!!




Hace unos años, cuando mire por primera vez la versión biografica acerca de la vida del gran reformador, quede impactado, frente a lo que para mi es una de la escenas más intensa de la película, cuando en confesión de sus pecados uno de sus padres espirituales le pregunta; ¿Martín que es lo que buscas encontrar? exclama estas palabras: Un Dios piadoso, una Dios al que poder amar, UN DIOS QUE ME AME.


Martín Lutero, un sacerdote que emprende un largo camino de cumplimientos, intensamente dedicado a todos los deberes que le eran impuestos, mientras su alma vacía gemía, buscando en las tinieblas religiosas el amor se un Padre cariñoso.


¡Cómo las tinieblas de la religión pueden envenenar el alma!


Como el diablo juega en la mente de hombres carnales, quienes se supone representan al Dios eterno, hombres que actúan con mecanismos semejantes a los fariseos que crucificaron al Dios al cual servían, la mente natural puede transformar la hermosura de la verdad revelada, en un instrumento de confusión y muerte.


Como un grito que brota de las profundidades del ser, como un abismo que llama a otro (Sal. 47:6), así cada corazón humano, casi siempre en un plano inconsciente, gime anhelando la restauración del testimonio del Espíritu Santo, dando testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos, y que somos amados.


En un enredo de distraída confusión y desobediencia, el hombre mundano se aleja voluntariamente de este amor eterno, pero el discípulo interesado en Dios, sin saberlo, muchas veces queda cautivo de una comprensión deformada del llamado del evangelio, la buena noticia parece no ser tan buena.
Escuche a un predicador al que admiro decir: Charles Spurgeon solía apartar un momento en el día para recordar y meditar en la grandeza de la obra redentora, el perdón y la bondad que nos fue concedida en Cristo, llamaba a aquel espacio de reflexión: el momento feliz.


Parece que el rey David tenía el mismo hábito: Salmos 104:34 Dulce será mi meditación en él; Yo me regocijaré en Jehová.


Necesito conocer y caminar con un Dios que ame, fue el clamor de Lutero y también el mío.


Temo que nuestra moderna cristiandad en su búsqueda desesperada de milagros y prosperidad, haya perdido el rumbo. Quien no sabe lo que busca, no entiende lo que encuentra dice un viejo adagio, que define mucho de lo que hoy se vive.


No hay regocijo mayor que sentirse amado, no hay ningún momento que se pueda comparar al amor.

Efesios 5:18-19
No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones...


Solo podemos servir con verdadera pasión a un Dios por el que nos sentimos amados apasionadamente,  y así se describe el amor de Dios en las escrituras:


Santiago 4:5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

Quiero pertenecer a una iglesia que canta con gozo, que desborda gratitud, que se sabe intensamente amada, que sirve a Cristo en un espíritu de fe, pues aun la fe (la que nos salva y la que nos hace vivir en victoria) se activa por amor. Ga. 5:6

lunes, 26 de octubre de 2015

Mirad bien...

Hebreos 12:15
Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;

¿Como es este mirar?
No es el mirar de un padre atento, movido por amor, a velar constantemente por los suyos.
Es el mirar de un atalaya bien ubicado, como vigilante celoso, como un marino en el mástil superior anticipando los peligro para aquellos los que van en la nave, la vida de la tripulación depende en gran medida del discernimiento de quién tiene la responsabilidad de esa ubicación.

Hechos 20:28
Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

Aunque Jehová cuide la ciudad, de igual manera la guardia debe velar, o quizá ese sea uno de los modos en que Jehová cuida de los suyos.

Quién puede estar a la altura de tan grande responsabilidad, ningún hombre en sus capacidades naturales es depositario de tal discernimiento y sabiduría. Padres, maestros, líderes y pastores, deben aprender a subir a la torre de oración, y desde la comunión con el príncipe de los pastores mirar el pueblo que le fue confiado, no hay manera más efectiva de velar , de mirar para realmente poder ver.

Así como existe la innegable necesidad de planificación, enseñanza ordenada, relaciones fuertes y ágiles, elementos sin los cuales la marcha de la iglesia se desmadra, estos otros elementos de carácter profético que se ejercen desde lo anónimo, son tan o más indispensables que aquello que resulta práctico y necesario, pero por regla general caen en el descuido, pues requieren de nosotros una entrega muy superior a lo organizativo.

Cuando la lámpara está apagada inexorablemente vendrán los tropiezos.

Hebreos 3:12
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;

Llámanos oh Dios a escapar del pragmatismo estéril, llamanos a pararnos firmes frente a nuestras superficialidades, y buscar las aguas profundas y los lugares altos, para poder velar por nosotros y por los tuyos.

sábado, 17 de octubre de 2015

El privilegio de pertenecer.

Salmos 65:4
Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, Para que habite en tus atrios;
Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo.

Habrá felicidad para aquel  a quien tu atrajeres. Que privilegio experimentar el movimiento interior del Espíritu atrayéndonos a la comunión con el Dios trino, en el mundo de nuestros pensamientos diversos y dispersos, cuán fácilmente el alma queda cautiva de otros intereses, se emprenden caminos interiores que se orientan hacia las experiencias temporales,  el alma se seca y los ojos pasean por la tierra.

Dios no grita demandando atención, su altísima dignidad le hace guardar silencio, su llamado es como un sonido en una frecuencia que el oído humano no logra captar, o mejor dicho capta con dificultad.

Salmos 25:14
La comunión íntima de Jehová es con los que le temen,
Y a ellos hará conocer su pacto.

Cuan grande es la dicha de sentir la caricia amorosa de nuestro Padre, ¿acaso hay algo mayor?
Por eso es bienaventurado el que tu atrajeres, o mejor expresado quien se dejará atraer, pues él no hace acepción de personas, dichoso quien logra oir, Salmos 81:8 Israel, si me oyeres...

Salmos 36:8-9
Serán completamente saciados de la grosura de tu casa,
Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
Porque contigo está el manantial de la vida;
En tu luz veremos la luz.

Nuestra oración, ¿no debería  transformarse en un ejercicio de aquietamiento?, donde las voces del alma se van apagando y en la quietud interior,  nuestro espíritu, como un maravilloso  órgano de captación celestial puede percibir la voz amorosa de nuestro padre, una voz transformadora.

¿No es esta misma voz la que nos transforma en obreros?

Cantares 1:4
Atráeme; en pos de ti correremos.
El rey me ha metido en sus cámaras;
Nos gozaremos y alegraremos en ti;
Nos acordaremos de tus amores más que del vino;
Con razón te aman.

El pedido está en primera persona singular: atráeme, luego la respuesta en forma plural:  correremos. Otra vez: el Rey me ha metido en sus cámaras, de nuevo el plural: nos gozaremos, parece haber errores en la redacción, pero no los hay, cuando uno es atraído, serán luego otros los que corran en búsqueda de aquello que una vez hallado se comunica hacia quienes le rodean.

Oh Dios, ayúdanos a ser hallados entre aquellos que tú escoges para morar junto a ti.